Análisis de los resultados

A continuación están los datos del alumnado con 0, 1 o 2 suspensos que pueden promocionar o titular, a finales de junio, desagregados por sexo:

Se observa que el porcentaje de fracaso escolar de chicos es más alto que el de las chicas en todos los tramos educativos.

Esto nos debe llevar a una reflexión: ¿Qué pasa con los chicos en la escuela? ¿Por qué fracasan más que las chicas?

Se esgrimen diferentes razones para explicar este hecho: diferentes grados de maduración, diferentes formas de aprender, diferentes intereses, ... Habría que plantearse si puede tener algo que ver esto con el género, con el mantenimiento de los estereotipos, con los avances de las mujeres en la sociedad, con la reafirmación, por contra, de un determinado modelo de masculinidad,...

Este asunto se suele despachar en la mayoría de las ocasiones con la idea simplista de que las chicas son más estudiosas, pero lo cierto es que detrás de los datos de fracaso escolar masculino se esconden otras realidades psicológicas y sociales que son ignoradas actualmente por los responsables de la educación.

Las chicas alcanzan la madurez cerebral antes que los chicos. Los chicos maduran más tarde. La inteligencia emocional asociada a uno y otro sexo es claramente diferente.

Las chicas poseen más empatía, tienen más perseverancia en la tarea, más constancia para realizar tareas poco agradables y más habilidades verbales, lo que supone mejor adaptación al mundo escolar.

Por otro lado, en general, los chicos tienen menos capacidad para controlar sus emociones y pulsiones, menos tolerancia a la frustración, menos capacidad para demorar la recompensa.

El resultado es que los chicos se sienten menos felices que las chicas en la escuela, cooperan menos, su autoestima es más baja, tienen problemas de atención y desciende su rendimiento académico.

Por tanto, debemos elevar la autoestima de los chicos y ayudarles a convertirse en hombres capaces de alcanzar las metas que se propongan con plena seguridad y confianza en sí mismos. También debemos de buscar técnicas de docencia y aprendizaje más adaptadas a las capacidades y estilos masculinos.